Disfruta de Cartagena
Rincones tranquilos cerca de La Casona de Piedra para desconectar del mundo
Si lo que buscas este verano es mar, pero sin el ruido, sin las prisas y sin las aglomeraciones, estás en el lugar adecuado. Cartagena y su costa esconden calas y pequeñas playas que no aparecen en todas las guías, pero que conservan esa esencia tranquila, salvaje y cercana a la naturaleza.
Desde La Casona de Piedra, nuestra casa rural en plena naturaleza y a pocos minutos del mar, puedes acceder a varias de estas calas poco frecuentadas. Algunas requieren un pequeño esfuerzo, como caminar o pedalear un rato, pero la recompensa vale la pena: silencio, paisaje virgen y la sensación de estar en un lugar casi secreto.
1. Cala Aguilar (Cabo Tiñoso)
Una de las calas más tranquilas y aisladas de la zona. Para llegar, hay que caminar por un sendero que parte desde el entorno de Campillo de Adentro. La ruta no es complicada, pero sí requiere llevar calzado adecuado y algo de agua.
La cala está rodeada de montaña, el agua es limpia y cristalina, y la sensación de desconexión es absoluta. No hay servicios, lo que la convierte en un lugar perfecto para quienes valoran el entorno natural tal cual es. Ideal para un plan de día completo.
2. Cala Cerrada (La Azohía)
Esta cala está un poco más escondida que otras de la zona de La Azohía, y por eso suele estar mucho menos concurrida. El acceso no es directo en coche, pero hay varias rutas de senderismo que permiten llegar desde la costa o desde los caminos que bordean Cabo Tiñoso.
El entorno es precioso: mar en calma, fondo marino perfecto para snorkel y vegetación autóctona que ofrece algo de sombra natural. Muy recomendada para quienes viajan en pareja o en pequeños grupos y buscan una escapada silenciosa.
3. Calas del Parque Regional de Calblanque
Aunque el Parque de Calblanque es cada vez más conocido, sigue escondiendo calas poco transitadas si te alejas un poco de los accesos principales. Por ejemplo, Cala de los Dentoles o Cala Arturo suelen tener menos afluencia que Playa Larga o Playa Negrete.
Para llegar, conviene ir temprano y estar dispuesto a caminar entre dunas o caminos de tierra. No hay chiringuitos ni duchas, pero sí un entorno virgen impresionante. El contraste entre la vegetación, la arena clara y el azul del Mediterráneo es inolvidable.
4. Cala del Barco (cerca de Cabo de Palos)
Esta cala no está señalizada en la mayoría de rutas turísticas. Para llegar, hay que bordear la costa desde Cala Reona o seguir una pista desde el interior, algo irregular, por lo que es recomendable hacerlo caminando.
Aunque está relativamente cerca de Cabo de Palos, mantiene su aire escondido y suele estar vacía incluso en temporada alta. Es una opción estupenda para quienes buscan mar y paisaje sin moverse demasiado lejos.
5. Cala Cortina (fuera de temporada alta)
Aunque más accesible y conocida, Cala Cortina es una excelente opción si se visita a primera hora de la mañana o entre semana. Su cercanía con Cartagena la hace muy práctica para quienes quieren combinar un paseo urbano con un baño tranquilo.
Fuera de los días más concurridos, esta cala puede ofrecer momentos de gran calma, especialmente si buscas estar cerca de servicios sin renunciar a la tranquilidad.
Consejos prácticos para disfrutar de estas calas
- Madruga: en verano, cuanto antes llegues, más posibilidades tendrás de disfrutar en soledad.
Lleva lo necesario: muchas de estas calas no tienen servicios. Agua, algo de comida, sombrilla y protección solar son imprescindibles. - Respeta el entorno: evita dejar residuos, no arranques vegetación y procura no hacer ruido innecesario.
- Infórmate antes: algunas calas, como las del Parque de Calblanque, tienen acceso restringido durante ciertas fechas, con transporte público obligatorio.
Desde La Casona de Piedra, el Mediterráneo más tranquilo está a un paso
Una de las ventajas de alojarte en La Casona de Piedra es que puedes combinar la calma del entorno rural con el acceso a algunas de las calas más bonitas y solitarias de la región. Ya sea en coche, en bici o caminando, muchas están a menos de 30 minutos de distancia.
Después de un día de sol, mar y silencio, puedes volver a descansar en la piscina, preparar algo en la barbacoa o simplemente dejar que pase la tarde en el jardín, sin ruidos ni reloj.
Reserva tu estancia con nosotros y descubre ese lado de Cartagena que no sale en los mapas turísticos. Más tranquilo, más natural, más tuyo.



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